
Me encanta el rastro que dejas
Sobre el pellejo raspado
De mi sexo
Un olor a ti extraigo
Con el suave masaje
De mis dedos
Aspirándolo profundamente me lo acerco
Buscándote al amanecer
Cuando ya la tibieza de la cama
Y el sudor se han disipado.
Quedas en mi piel
en marcas tenuemente moradas
Mordiscos y cortes hechos sin querer
Con el ímpetu apasionado de tus besos.
Quedas
En la profundidad de mis maltratados músculos
Que me duelen
Como mis quebrantados huesos
La mente me da vueltas
Y tu nombre se repite una y otra vez
Como en un raudo carrousel
Repaso tus palabras en la cama
De tu delirio extremo
Cuando exclamabas
Con toda libertad
Lo que siempre callas…
Foto:http://www.elconfidencial.com/cache/2008/02/04/12_despues_hacer_consejos_hombres.html
2 comentarios:
Olores, sabores, texturas, palabras, gemidos y miles de pequeñeces que se agolpan en la mirada, y se instalan en las carnes...
Bienaventurado, quién logra tocar el cielo con los labios y con el pensamiento...
Saludos para ti, siempre visito tu blog
http://secuenciasdelalma.blogspot.com/
Hola Tatiana
Esas "pequeñeces" o simples detalles solo quedarían ahí o terminarían tan pronto como se las dejó si no fuera por un sentimiento que las engrandece logrando que trasciendan más allá del contacto de los labios. El pensamiento no basta, aunque sea lo último que quede ardiendo todavía como una brasa. Y sí, se toca el cielo así, con el pensamiento y los labios a la vez...
Un beso para ti.
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